Cualidades de un verdadero activista político

Existen definiciones y hasta libros dedicados a hablar ampliamente del activismo político desde diferentes enfoques, pero basados en la realidad, en  la experiencia del día a día de muchos activistas político se ha logrado generar o actualizar el perfil de un activista político. Puesto que, como dicen las escrituras muchos son los llamados y pocos los elegidos, existen personas que hacen bandera del activismo político, para beneficio propio dejando muy mal parados, quebrantando la reputación de los activistas políticos verdaderos o auténticos

Bueno, precisamente autentico es la primera cualidad en la que coincide la mayoría de los que se han dedicado a describir dicho perfil, y en este caso no se le dará otro lugar.

Las cualidades con que debe contar una persona para ser un verdadero activista político son:

Autenticidad, porque debe ser una persona espontánea, sencilla, con  naturalidad,  que exprese y defienda su punto de vista o su sentir sin dejarse envolver o intimidar por otros, manteniendo siempre la cordialidad, enfocado siempre en el bienestar del colectivo.

Confianza, un activista es una persona que tiene la seguridad en que sus planteamientos, sus ideas se pueden materializar para mejorar o resolver una situación injusta, tiene la certeza de que la cosas van a cambiar.

Paciencia, debe ser de mucha entereza y aguante porque en las luchas sociales y donde se ejerce presión sobre los políticos, no siempre es fácil o mejor dicho casi nunca se logran los objetivos a corto plazo.

Pasión, un activista debe tener ese sentir, no debe perder el  entusiasmo o enardecimiento  por lo que hace jamás.

Profesionalismo, el activista político debe contar con la formación profesional, o fomentar los  conocimientos y habilidades en las ciencias políticas, en la historia, en las leyes.

Resilencia, a pesar de las luchas constantes, de la entereza y pasión que se ponga no siempre el resultado es el esperado, por tanto el activista político debe tener la capacidad de sobreponerse a la adversidad para continuar con nuevas estrategias y haciendo las correcciones necesarias el logro del objetivo.

Visión de cambio, el activista debe estar claro que hay una necesidad social,  cultural o de otra índole que debe ser modificada, pero debe tener la convicción de cuál es la vía idónea para que se dé el cambio y debe estar comprometido con el cumplimiento de todas las acciones que sean imprescindibles para lograr el cambio por el bien común.

Solidaridad, es un valor esencial en esta tarea porque el activista debe estar dispuesto a ofrecer su apoyo de manera  incondicional  para resolver una situación en las mayorías de los casos ajenas.

Vocación de servicio, el activista debe ser una persona con la disposición de ayudar o de trabajar por los demás de manera desinteresada, sin fines de lucros, sin esperar reconocimientos.

Y sobre todo el activista político debe trabajar por amor al arte combinado con buen sentido del humor.

Escuelas para la formación del activismo político formación

Entre todas las opciones que tienes para crecer profesionalmente, está la opción de cursar estudios de pregrado, postgrado, hacer cursos básicos, cursos de especialización, ya sean gratuitos o no, en el área de su preferencia. Uno de los cursos que figura entre tantas opciones es el de activismo político. Se han creado escuelas que ofrecen cursos  de activismo político en general o dirigidos  a un área específica.

Si usted tiene una carrera profesional, o se encuentra cursando sus estudios pero, además tiene vocación y se ha venido dedicando  al activismo político, o simplemente le gusta luchar por el bienestar y los interés del colectivo, haciendo presión a los políticos, con propuestas de cambios, en estas escuelas  encontrará una herramienta que le permitirá fomentar sus conocimientos y brindarle seguridad y confianza en sus próximas actividades dentro de su movimiento, además de acreditarle.

Las escuelas o fundaciones que se dedican a dictar estos cursos ofrecen horarios flexibles, así que por disponibilidad de tiempo no debe preocuparse, además brindan toda la información detallada en cuanto al alcance, el contenido programático, la duración, la cantidad de horas y de sesiones, forma de evaluación. En la mayoría de los casos la formación es gratuita

El objetivo de las escuelas de formación de activistas o de cursos de activismo político, es el de mantener vivo el espíritu y la convicción de que el cambio es posible. De mantener actualizados los conocimientos del activista con la lectura, los videos foros, los documentales, en fin que el activista cuente con las herramientas que le permitan manejar el argumento idóneo a la hora de dirigirse a las masas por las que se lucha. Porque no basta con las ganas y el deseo del cambio sino que debe haber una preparación. El activista debe ser integral.

La idea es que las personas que se capaciten en estas escuelas sean los próximos facilitadores y puedan garantizar que la información se multiplique y llegue a todos los rincones del país, que se mantenga la llama encendida, que los efectos de la crisis no sean causa desanimo sino fuente de inspiración y de fuerza para continuar la lucha y recordar a los gobernantes que hay un grupo dispuesto a luchar por un cambio y por la mejora del colectivo en cuanto a los derechos humanos, a los derechos de los animales, preservación de la cultura, del medio ambiente, en fin de la vida en todas sus formas.

Activistas políticos en la lucha continua por la igualdad

La lucha por la igualdad es un tema del que se ha hablado  y por el que se ha venido trabajando desde hace muchísimos  años, sin embargo  cada vez  aumenta más y  de manera vertiginosa el índice de pobreza en el mundo, se acentúa la discriminación racial, la violencia de género, y así otros eventos totalmente contrarios al camino del igualitarismo.

Pero, no todo es negativo porque se debe reconocer la labor maravillosa que hacen día a día  a pesar de las situaciones opuestas a la igualdad los grupos activistas políticos, quienes  son pilares fundamentales en esta lucha,  quienes se han encargado de  buscar la forma de satisfacer o los medios para ayudar  a personas que se hallan en unas condiciones de inferioridad o desventaja con respecto  a otros.

Una tarea que se trata precisamente de eso de mantenerse activo, de tener la convicción de que es posible y de tener la disposición y la fuerza para luchar por ello. Los grupos de activismo político a través de movilizaciones, protestas, reclamos, rechazos  y otras de las tantas  formas organizadas de trabajar que los caracterizan se han encargado de decirle al país y al mundo entero que están a favor de la igualdad y que no descansarán hasta lograr un cambio.

Los grupos de activismo político se han preocupado por emplear  métodos y estrategias innovadoras y han logrado de esta forma abarcar más espacios, llegar a más personas.

El uso de los medios  de comunicación radiales y de televisión había sido de gran ayuda pero, desde la década de los noventa  con la implementación de  las redes sociales, éstas se han convertido en el principal medio para llevar su mensaje y para compartir con  personas de todo el mundo todas las actividades que realizan.

Además se fortalecen con la retroalimentación, y hasta se ha logrado trabajar en una misma línea con las campañas mundiales, unificando criterios, y hasta llegando a tocar el corazón de muchos de esos que tienen más, que están en mejores o excelentes condiciones y que cuentan con los medios y/o las herramientas necesarias para materializar algunos proyectos de los activistas.

Pero más que la generosidad y que el humanismo de algunos (muy pocos por cierto) aflore ante los mensajes, campañas y ante el reconocimiento del trabajo incansable de los activistas. Lo que se quiere o se busca es que el gobierno contemple la inclusión de leyes o de reformas que sean verdaderamente  para el beneficio de la población, que se promulguen leyes por los derechos de la humanidad, por la igualdad y no para favorecer un grupito de humanos.

En fin el activismo político, sigue y seguirá así; activo, firme, fuerte y seguro que cada vez serán más quienes se unan al movimiento desde cualquier lugar del planeta para lograr la igualdad.